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viernes, 7 de mayo de 2010

Acelga


Acelga (Beta vulgaris)

La acelga es una planta sobradamente conocida por todos.

Sus hojas son muy grandes, carnosas y constituyen la parte comestible de la planta.

Son de color verde oscuro y presentan betas blancas por toda la hoja.

Los tallos son erguidos, pero cuando se llenan de semillas suelen doblarse por los extremos.

La raíz es muy derecha, bastante carnosa y de forma cilíndrica.


Se cría en las huertas de todo el país, pues se utiliza abundantemente en la alimentación.

Su origen proviene de una planta de la misma especie, la denominada acelga marina, que nace espontáneamente en las marismas.

Su aspecto y propiedades mejoraron al criarse y cuidarse en huertas.

Son oriundas de Asia.

Sus flores son bastante pequeñas y de diferentes colores, verdosas o rojizas.
El fruto se adhiere al cáliz y llega a hacerse leñoso.

Las semillas son muy abundantes y se encuentran en el extremo de los tallos.
La parte recolectada son las hojas y en algunas ocasiones también las raíces.

Desde que se empezó a cultivar su principal uso es el alimenticio, y así se encuentra en todas las mesas de nuestro país.

Aunque no es excesivamente sabrosa, existen infinidad de platos que la combinan con los alimentos más variados, haciendo de ella algo indispensable.

Se utiliza mucho en los regímenes de adelgazamiento, ya que no engorda nada, sirve para "engañar al vientre" y al ser algo diurética hace que se pierdan los líquidos sobrantes por medio de la orina.

Es muy difícil que alguien se indigeste tomando acelgas, pues es una comida ligera que suele sentar bastante bien al estómago.

Antiguamente se utilizaban como remedio casero en numerosas dolencias: para sanar heridas, curar la sarna, aliviar quemaduras, en dolencias del hígado y bazo.

Actualmente su único empleo es como alimento, aunque también se utilizan para relajar el vientre en algunas ocasiones; pero lo más normal es que se la sustituya por otras plantas más eficaces que ella para estos menesteres.

.- Cocinadas. Se pueden realizar todo tipo de platos con esta planta; normalmente se toman hervidas y aliñadas con aceite o rehogadas, con patatas o sin ellas.
.- Zumo. Se prepara un zumo con las hojas de la acelga y se echa gota a gota por la nariz.

Antiguamente utilizaban este preparado para curar dolores de cabeza y de oído.
.- Cocimiento. Se pone 1 litro de agua a hervir y se añaden de 40 a 50 gr. de hojas y raíces.

Lavándose la cabeza con este preparado se consiguen eliminar caspa y liendres
.
Hepatoprotector. Diurético. Colerético

Albahaca


Albahaca (Ocimum basilicum)

La albahaca es una planta herbácea de la familia de las labiadas, originaria de los países tropicales; es muy común en nuestro país, donde se cultiva en jardines y macetas.

Es una hierba muy ramosa, con hojas aovadas y enteras.

Las flores se disponen en largos ramilletes terminales.

Es una planta muy aromática y perfumada, que se ha utilizado desde siempre para dar sabor y aroma a muchas salsas y guisos; pero además de ser condimento culinario, cuenta con otras propiedades medicinales que expondremos más adelante.

También advertimos que su uso descontrolado puede ocasionar problemas, sobre todo en niños, por la esencia que contiene en las hojas y sumidades floridas.

Florece en verano, aunque puede variar en función de cómo y dónde se haya cultivado.

La sabiduría popular recomienda llenar la maceta de conchas de caracoles para criar estupendas albahacas.

Asimismo, se advierte que no le dé mucho el sol y que no reciba más agua de la necesaria.

Con todos estos pequeños trucos, se puede lograr un cultivo de albahaca muy fructífero y aromático.

En cuanto a la recolección, lo que interesa principalmente son las hojas y sumidades floridas.

Las hojas se utilizan tanto frescas como desecadas, pues no pierden el aroma tras el proceso de secado.

Lo principal de esta aromática hierba es la esencia, cuya cantidad y calidad varía dependiendo de su procedencia.

Por regla general se encuentra en mayor cantidad en las sumidades floridas, aunque siempre hay excepciones.

Esta esencia es rica en metilcavicol, linalol, cíñelo y eugenol; además de estos compuestos, también encontramos saponinas en su composición.

Esta esencia confiere a la planta propiedades aperitivas, digestivas, espasmolíticas, carminativas, ligeramente sedantes y, en uso externo, analgésicas, vulnerarias y antisépticas.

Por todo ello, está especialmente indicada en desnutrición, digestiones lentas y pesadas, espasmos del aparato digestivo, jaquecas y tos convulsiva.

Externamente se puede utilizar con buenos resultados en heridas, eczemas y mialgias (dolores musculares).

Pero recordemos que las esencias pueden producir cuando menos irritación de las mucosas y, en el caso particular de esta esencia, usada en dosis más altas de lo habitual, puede producir efectos narcóticos.

En muchos sitios de veraneo existe la tradición de comprar una macetita de albahaca para combatir las plagas de insectos y mosquitos que normalmente turban el merecido descanso estival.

En realidad no está comprobado que ahuyente a los alborotadores bichos; pero sin duda alguna la albahaca daña mucho menos la capa de ozono que cualquier insecticida de los que se usan hoy día.

.- Infusión. 5 gr. de hojas frescas se añaden a una taza de agua hirviendo; se añaden unas gotas de limón y un poco de azúcar.

Se puede tomar una taza después de las 3 principales comidas.
.- Esencia. Tomar de 2 a 3 gotas, 3 veces al día, al final de las comidas.
No sobrepasar esta dosis.
.- Polvo. La albahaca pulverizada se ha utilizado mucho como el rape para provocar el estornudo.

En el mercado farmacéutico existen muchos preparados con albahaca.

El mejor empleo que se puede dar a esta planta es como condimento alimentario, en guisos, sopas, etc., a los que da un gusto y aroma exquisitos, como muchos saben.

jueves, 29 de abril de 2010

Abeto Abies Alba


Abeto (Abies alba)

El abeto es un árbol de gran porte que puede llegar a alcanzar los 60 metros de altura; de tronco recto y corteza relativamente lisa, grisácea, con la copa piramidal, se mantiene verde todo el año.

Las ramas las tiene ordenadas por pisos, extendidas.
El abeto tiene flores machos y hembras, pero sobre el mismo pie.
Forma piñas rollizas, de no más de 5 cm. De anchura, prolongadas y erguidas sobre las ramas, con las escamas que recubren las semillas.

Estas piñas no se desprenden del árbol, como hacen las de los pinos, sino que se descomponen en las ramas después de madurar y van soltando piñones y escamas, dejando así pelado el eje de la piña.

Se cría formando abetales en la mayor parte del Pirineo, sobre todo en sus vertientes más septentrionales.

Florece en primavera y las piñas maduran durante el otoño siguiente.
De la recolección interesan yemas, hojas, corteza y resinas.
De las yemas se saca una resina y una esencia compuesta de limoneno y pineno.
De las hojas obtenemos glucósidos, piceina y también una esencia.
En la corteza encontramos celulosa, minerales y taninos.
Y por último en la resina tenemos el compuesto más característico de este árbol, que es la esencia de trementina: ésta se acumula en lagunas o vejigas corticales durante la primavera y el otoño; se presenta líquida y, aunque viscosa, es casi tan fluida como el aceite.

Destilando esta trementina -generalmente en vapor de agua a temperatura no demasiado elevada- se obtiene la esencia, además de otros compuestos.
La trementina de abeto ha gozado siempre de mucha fama entre las gentes de pueblo. Tiene propiedades balsámicas, expectorantes y antisépticas de las vías respiratorias y urinarias.

En uso externo es rubefaciente, es decir, que aplicado sobre la piel la enrojece e inflama, aprovechándose esta virtud para aplicar sobre ella otros medicamentos que penetren mejor en la piel.

Hay que recordar que, al tratarse de un esencia, se deben guardar las debidas precauciones por la posible aparición de irritaciones y alergias.
.- Infusión. A partir de las yemas o de las hojas.
.- Tintura. De 10 a 20 gotas de la tintura, tres veces al día.
.- Extractos. Se pueden encontrar tanto el extracto seco como el fluido, y ambos tienen idéntico uso.

Además se puede usar de forma externa en baños, inhalaciones, linimentos, ungüentos o emplastos.
Balsámico. Antiséptico. Rubefaciente.

Plantas Medicinales

Abedul (Betula verrugosa)

Se trata de un árbol conocido desde culturas arcaicas, si bien hasta entrado el siglo XII no se le atribuyeron propiedades curativas pues con anterioridad solo se aprovechaba su madera.

Puede llegar a alcanzar los treinta metros de altura; la corteza tiene un tono blanquecino plateado.

Podemos encontrar ejemplares de este árbol en casi todo el norte de España así como en algunas zonas altas -por encima de los 1000 metros respecto al nivel del mar- de la mitad sur de la Península. En Portugal, curiosamente, se cultiva a una altura más baja. Las ramas jóvenes tienden a encontrarse caídas, penduleantes, con un extremo que presentaunas verrugosidades que las hacen ásperasal tacto y a las que debe el nombre latinode "Betula verrucosa".

Dentro del mismo árbol encontramos flores masculinas y flores femeninas, separadas y bien diferenciadas; son de un color verde amarillento y curiosamente la floración se produce antes de salir las hojas, en los meses de abril y mayo, pudiéndose observar unos aumentos masculinos que, tras cumplir la misión polinizadora, caen al suelo; los femeninos, por su parte, se conservan para formar los frutos.

La recolección se efectúa en los meses de primavera, recogiendo las hojas- que es la parte a utilizar- y procediendo a efectuar el secado a la sombra, por debajo de los 40ºC y en lugares bien ventilados. Se emplea prácticamente toda la planta: la flor, la savia, la yema, las hojas y la corteza de las ramas jóvenes. En las hojas encontramos gran cantidad de flavonoides (como la miricitrina) que son los responsables de su marcada acción diurética, empleándose en casos de afecciones urinarias como cistitis, pielonefritis, litiasis, oliguria e hidropesía. Si nos fijamos detenidamente en las hojas, observaremos la presencia de aceites esenciales; un ejemplo es el betulinol, que contiene una cierta acción febrífuga por lo que su empleo como antitérmico da buenos resultados. La esencia de por sí actúa como antiséptico y cicatrizante, por lo que se puede emplear en determinados tipos de infecciones. El principio aromático de esta esencia es el ácido betulábico. En la corteza encontramos taninos, cuya proporción puede variar entre el 10 y el 20 % y que le confiere acción astringente y colerética, empleándose en disquinesias biliares. La savia tiene acción diurética y antirreumática, por lo que se utiliza en procesos de gota y reumatismo. .- Infusión de las hojas. Se añaden 35 gramos de hojas a un litro de agua, dejándolas en contacto con el agua hervida y fuera del fuego durante diez minutos; al alcanzar los 40ºC se añade un gramo de bicarbonato sódico, aumentando así su efectividad. Se pueden tomar un total de tres tazas al día. Antiséptico. Diurético. Astringente